10 AÑOS

Hacía mucho tiempo que no entraba a escribir, más de lo debido, porque debo admitir que muchas veces me ha apetecido, pero no lo he hecho porque no creía que tuviera nada interesante que decir.

Y hoy no será una excepción, pero ya que no seré capaz de decirlo (que sería lo recomendable), lo escribo.

Es producto de una mente enferma el quedarse anclado en un recuerdo. Y no me refiero a rememorar, sino a quedarse en el día que rememoras. Y lo digo para lo bueno y para lo malo.

Mañana me miraré al espejo pensando en los 10 años bastardos en los que he vivido una vida que no tenía que ser así, pero que ha sido maravillosa.
10 años gracias a los cuales conocí que los amigos no son los que te apoyan para que no te caigas, ni los que te recogen del suelo, sino los que te ayudan a levantarte y sólo te recuerdan que caíste cuando te vuelves a tambalear.

Una Laguna insomne

Son las 23 horas y 37 minutos y, aunque no es excesivamente tarde, mi cuerpo lleva ya más de media hora mandándome señales para recordarme que ya es hora de acostarse. Y yo, haciéndome la dura, me mantengo imperturbable, y eso que escribo a duras penas en el portátil sentada sobre la cama y anestesiada por un sobre de frenadol que espero que me defienda frente a la gripe alfabética que me tiene con voz de Colombo desde hace 3 días.
Lo dicho. Sigo en mis trece. No pienso dormirme todavía, por mucho que mañana sobreviva renqueante al ajetreo del día. A ver, no es que se trate de ningún ejercicio masoquista. Más bien, estoy practicando, haciendo un ejercicio preparatorio para tragarme cualquier bostezo espontáneo que pudiera atacarme a finales de mes. Porque no me la quiero perder. La noche en blanco lagunera. Ya está, ya lo dije. Mi creatividad mermada no pudo dar más rodeos que pudieran imprimir más intriga a este texto improvisado.

¿Qué tal un verano de prácticas?

Todo comenzó a mitad de año, cuando se oferta a los alumnos la posibilidad de hacer prácticas en una empresa y poder desenvolverse en un ambiente real, algo así como un ‘trailer’ en términos cinematográficos de lo que vendrá después, en un corto futuro.

En principio no tenía claro si hacer las prácticas o no, un poco de inseguridad, de desconocimiento, un poco de lo habitual creo… pero al final y junto a las motivaciones de los demás me animé y decidí presentar una solicitud.

Mis opciones fueron diversas, en primer lugar una agencia de comunicación, en segundo lugar una radio y como última opción, un periódico. Mi primera opción era clara, quería realizar las prácticas en la agencia de comunicación porque ya conocía un poco la empresa, me quedaba cerca de casa y podría realizar diversos trabajos que no fuera solo escribir para un periódico, locutar para una radio o hacer un reportaje para televisión, todas, en el fondo, de mi interés.

Simplemente, vida

No sé qué me pasa con eso de las vidas prestadas, pero de vez en cuando me inunda una ráfaga de nostalgia que me corta la respiración y me deja abatida.

No sé si entiendes lo de las vidas prestadas. Son esos retazos que uno se arriesga a llenar con nuevos escenarios y nuevos compañeros. En general, es un episodio relativamente corto que surge por iniciativa personal o por impulso de los otros. Un erasmus, una beca, un trabajo, un idioma, un viaje, alguien que te tiene atrapada la razón y el corazón…los motivos son muy variados.

El caso es que, de pronto, ahí estás. El alma henchida por la emoción del futuro incierto y, al mismo tiempo, encogida por el miedo a lo ajeno. (Ojalá no existiera. El miedo, digo. Es de lo peorcito con lo que uno puede toparse en este mundo, además de la envidia, claro.)Ya está. Necesitaba hacer este inciso. Dicho lo cual, vuelvo a mi fascinación por las vidas prestadas.

Nueva temporada de nuevosperiodistas.com

Pronto comenzará un nuevo curso y con éste llegará una nueva temporada de nuevosperiodistas.com.

Nuevos podcasts, blogueros, contenidos, enriquecimiento del foro y, espero, mayor participación de los conocidos y de los que están por venir, porque la verdad es nuestra y tenemos un medio para expresarla. Estate atento, los nuevos periodistas aún están por llegar y será aquí, en nuevosperiodistas.com

¿Por qué escribir?

Por todo y por nada.

Por la necesidad imperiosa de expresar algo que ni siquiera yo misma atisbo a entender.

Porque hay sentimientos y pensamientos que no consigo expresar de otra manera. Se debaten en mi interior, rasgan las paredes de mi esófago, arañan mi estómago y otras vísceras, revolotean inquietos buscando una última y definitiva forma de expresión.

Y luego llega la palabra, la sencillez, la mancha de realidad y ficción que da vida al papel, blanco, aburrido de tanta monotonía y la combinación es tan dulce y parsimoniosa, y a la vez tan frenética e inconcebible, que me asombro al descubrir el reflejo imaginario, la endoscopia más exacta de mí misma.

Un "por qué escribir" que me gustó: http://www.extremadura24horas.com/firmas/por_que_escribir-8881.html

Distribuir contenido