blog de Dani
Atención, hay un orador en el aula
Dani, 20-05-09Aquel sonido le había acompañado durante la mayor parte de su vida. Cuando Samuel aún no había cumplido los cinco años, la señorita Elena, con su elegante e impecable babi, talla gigante, llenaba el aire de sus orejitas mientras le arrancaba aquel sonido a los triángulos, cuadrados y redondeles que la tiza iba creando en el pizarrón. Aquel día, aquel sonido en aquella aula le trajo a la memoria el inmaculado babi de la señorita Elena, los muros de ladrillo cara vista que daban color a todo el colegio y, ah, el sugerente sabor a plastilina.
Reflexiones, más o menos acertadas, sobre Mozambique (2)
Dani, 13-05-09Despertamos relativamente pronto, aunque no tanto como para sorprender a la mujer de Macías, el gerente, limpiando y rastrillando todo el campamento. Lorenzo Macías: el encargado, en nombre de la comunidad de Madjadjane, de todo aquello; Rosa a secas: la mujer de Macías. Rosa no sólo limpiaba, ordenaba y rastrillaba todo el complejo, sino que también cocinaba, fregaba, movía sillas y mesas de un lado para otro, hacía las habitaciones…, todo ello cargando con una “criança” de no más de dos años a la espalda sujeta con una capulana, el pañuelo multiusos africano. Como dijo Ana en una discusión con un portugués, la sociedad en la que la mujer lo hace todo, desde plantar y recoger la mandioca de la “machamba” (palabra bantú que se utiliza para denominar a la huerta o campos de cultivo), hasta cocinarla en la cocina, no es una sociedad matriarcal, al contrario de lo que piensan muchos.
Reflexiones, más o menos acertadas, sobre Mozambique (1)
Dani, 21-04-09Finalmente, decidimos hacer la ruta por el sur de Mozambique. Cabo Delgado y sus prometidos colores, Tete, con su descomunal lago de Cahora Bassa, el África profundo de Niassa, Sofala, Zambezia…, permanecerán, en el norte, esperándonos hasta el siguiente viaje, y, sobretodo, en nuestra imaginación a falta de una experiencia que las convierta en algo parecido al recuerdo. Nuestra ruta comenzaría en el pueblo de Catembe. Esta pequeña zona pesquera está enclavada en la Bahía de Maputo, frente a la misma ciudad. Uno de sus habitantes nos dijo que la aldea estaba destinada a convertirse en una especie de prolongación adinerada de Maputo, una suerte de promesa de una city capitalina que comenzara a extender las bondades de la vida urbana hacia el sur de la provincia. Esto, sin embargo, fue antes de que la Guerra Civil entre el FRELIMO y el RENAMO acabara con gran parte de las infraestructuras del país.
